-
Mamá, estoy enferma.
Ven que te abrigo y te llevo al
médico
para que te recete estar conmigo.
Te prepararé sopas y potajes,
a fuego lento, con amor y mimos.
-
Mamá, estoy triste.
Ven que te arropo en el sillón
conmigo
y te contaré cosas de familia,
de cómo me cuidaba de los hombres,
y de los desengaños, que ha habido.
-
Mamá, soy muy feliz.
Ven y cuéntamelo al oído, que suenan
campanas de boda y habrá que hacer
los preparativos. Mi hija se me va
del brazo de su amigo. Y el corazón…
-
Mamá, no me dejes.
Vete. La lluvia no amaina y el cielo
está oscuro y vas a tener frio.
Repasa nuestros recuerdos vividos,
y también, lo mucho que te he
querido.
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